Terapia con Niños y Adolescentes

El mundo de la infancia y la adolescencia es un universo precioso e ilusionante, sin embargo, durante su desarrollo, también se ven expuestos/as a situaciones dolorosas y pueden experimentar dificultades o problemas que les exigen activar todos sus recursos personales. Generalmente los y las menores cuentan con recursos emocionales y psicológicos propios para afrontar los retos diarios, sin embargo, en ocasiones, cuando los factores estresores o las circunstancias ambientales son complicadas, o se mantienen en el tiempo más de lo que pueden sostener, pueden necesitar del apoyo externo de los/as adultos de referencia y/o de la atención de profesionales de la Psicología.

Durante la infancia y la adolescencia, el cerebro está en constante desarrollo, lo que hace que las intervenciones tempranas tengan un impacto positivo en el futuro. Si los problemas emocionales o psicológicos no se abordan a tiempo, pueden afectarlos durante su crecimiento y desarrollo, y podrían incluso prolongarse hasta la edad adulta.

Por esto, para las familias es fundamental saber qué tipo de señales o indicadores pudieran apuntar a posibles situaciones donde nuestros hijos e hijas se están encontrando con dificultades emocionales, y quizás necesitan apoyo psicológico. Al igual que es importante aprender cómo apoyar a los niños, niñas y adolescentes durante estos momentos difíciles, ayudándoles a sentirse seguros, respaldados y comprendidos. También es importante fortalecer su autoestima, fomentar su resiliencia y brindarles los recursos necesarios para enfrentar lo que están viviendo.

Todo esto se puede lograr a través de la terapia infantil y la terapia con adolescentes, en un espacio donde puedan sentirse aceptados, respetados y acompañados en su proceso. Se trata de un acompañamiento psicoterapéutico de intervención psicológica destinado a ayudar a niñas, niños y adolescentes a superar problemas emocionales, psicológicos o conductuales. Con el propósito de ayudarles a entender lo que les pasa y manejar sus emociones, pensamientos y comportamientos de manera más saludable. Con el apoyo constante de sus progenitores por supuesto, quienes en ocasiones son los/as que acuden a la terapia para asesorarse sobre cómo apoyarles.