La crianza y la educación son territorios donde se aprende durante propio proceso, para ser madres y padres no existe una formación previa que nos capacite para todo lo que vivimos, y a medida que llegan las nuevas etapas del desarrollo, se nos presentan nuevos retos que abordar. Por ello, en la medida de lo posible, contar con especialistas que nos orienten y nos aporten un punto de vista profesional sobre la problemática, así como nos faciliten recursos o herramientas para autogestionar las dificultades durante la crianza, es muy importante para la superación efectiva de los problemas y sobre todo por el bienestar y salud mental de toda la familia.
La Terapia Familiar es un enfoque terapéutico de ayuda que se centra en las interacciones, relaciones y dinámicas dentro de una familia. Su objetivo es mejorar la comunicación, resolver conflictos y fortalecer los vínculos entre los miembros de la familia. Esta terapia se basa en la idea de que los problemas emocionales o psicológicos de un individuo no pueden entenderse completamente sin considerar el contexto familiar en el que vive, sobre todo tratándose de menores.
En ocasiones las familias necesitan orientación y apoyo para comprender qué está pasando, para conocer mejor algunos aspectos de la situación familiar, que desde dentro del sistema no se aprecia, y para afrontar dificultades durante el crecimiento y desarrollo de sus hijos e hijas. Y en otras ocasiones, necesitan de algunas sesiones puntuales de abordaje psicológico para aprender nuevas formas de comunicación y afrontamiento.
La terapeuta familiar trabaja con todos los miembros de la familia, o con quienes que estén disponibles y dispuestos/as a participar. A veces, se puede trabajar con una sola persona si es el único miembro dispuesto/a para participar, pero la atención se orienta a cómo ese individuo está afectado por la estructura familiar y cómo, a su vez, esa estructura puede cambiar para mejorar el bienestar de todos y todas.
En la mayoría de los casos, se requiere de unas sesiones de evaluación y propuesta de intervención en la familia a través del trabajo educativo y terapéutico con las madres y padres, de este modo, éstos trasladarán a la práctica lo aprendido en la consulta, en las dinámicas familiares. En otros casos puntuales, quizás se requiera una intervención puntual con varios miembros de la familia, de forma que se facilite el apoyo psicológico a los miembros que lo necesiten con mayor urgencia.
Para que los cambios sean reales y alcanzables, todos los miembros de la familia pueden contribuir a la mejora de las relaciones y superación de dificultades. Sólo es preciso contar con un espacio de unión y comunicación seguro, y aprender a comunicarse y apoyarse rediseñando las dinámicas de relación y procurando que cada miembro se coloque desde cada lugar que corresponde dentro del sistema familiar.
Algunas de los aspectos familiares más comunes que se abordan en la terapia son:
- Mejorar la comunicación: Ayuda a cada miembro de la familia a expresar sus pensamientos y sentimientos de manera abierta y respetuosa.
- Manejo de conflictos: Trabaja en la resolución de disputas familiares y en el desarrollo de habilidades para manejar desacuerdos sin que se conviertan en problemas mayores.
- Apoyo en la adaptación a cambios importantes: Como divorcios, enfermedades, pérdida de seres queridos, o problemas de salud mental.
- Fortalecimiento de relaciones: Fomenta relaciones más sanas entre los miembros, promoviendo la empatía y el entendimiento mutuo.
- Trastornos específicos: Puede ser útil en casos donde uno o varios miembros tienen trastornos como depresión, ansiedad, trastornos de conducta, problemas en los adolescentes, entre otros.

